El culto a ‘The Rocky Horror Picture Show’

Muy conocida es la cinta, convertida por los fans con el paso de los años ya en película de culto, The Rocky Horror Picture Show, dirigida por Jim Sharman hace treinta y un años. En ella, una avería de coche genera una serie de situaciones disparatadas en la mansión inconmensurable del Doctor Frank N Furter, donde los dos protagonistas que viajaban en el auto tienen que arreglárselas lo mejor que pueden.

Allí, en la mansión, Rocky Horror, la criatura predilecta y perfecta que había brotado de las manos y la cabeza del mismísimo doctor y que había tomado parte de la mentalidad de un delincuente juvenil, se convierte en el hilo motivador de una convención de transilvanos, escenario extraño y peculiar que se desencadena toda una serie de peripecias.

Esta comedia, que tiene reminiscencias del género de terror y que complace también en cierto modo a los amantes del musical, contaba con un reparto de lujo, donde destacaban nombres como los de Susan Sarandon o Tim Curry. En este film también trabaja curiosamente el actor y guionista Richard O´Brien. Citamos a O´Brien porque la película tuvo su germen antes en una comedia musical –‘The Rocky Horror Show’- que contó con el guión del propio O´Brien. Canciones como ‘Science fiction/ double feature’, ‘Sweet Transvestite’, ‘Once in a while’ o ‘Planet hot dog’ hicieron las delicias’ de los espectadores.

La película en cambio tomó aditivos más estrambóticos que la hicieron tal vez por ello más peculiar y admirada. Las escenas de sexo gratuita y sin mucho encaje en el verdadero guión, el tono un poco cándido y banal, las escenas de risas desternillantes y la narrativa provocativa y personal acabaron por engrandecer la película. Y un producto que a priori debía ser de usar y tirar por parte del espectador pasó a ser de culto y reverencia.