Estamos en 1973, en el Royal Court Theatre de Londres, y un ya consagrado Richard O’Brien presentaba un musical teatral que años después se convertiría en todo un fenómeno social.

Cuarenta y tres años después del estreno de aquella joyita en territorio británico, se siguen celebrando quedadas cada domingo para ver la adaptación al cine de ‘The Rocky Horror Picture Show’ en las salas donde se proyecta.

La historia de O’Brien mezcla lo más bizarro y extravagante que puedas imaginar en una película, desde personajes travestidos con medias de rejilla, pasando por extraterrestres hasta criminólogos cantando y bailando como si se acabase el mundo.

Pero lo realmente chulo de todo esto es que los fans de ‘The Rocky Horror Picture Show’ no van al cine simplemente a ver una película de serie B con unos amigos, sino que se organizan auténticas ceremonias si se pueden denominar así, ya que, como si se tratase de una feria de cómics, todos los asistentes van disfrazados como los personajes del film, cada vez que el argumento exige alguna canción, la sala se convierte en un verdadero concierto y allí se cantan hasta los coros, y la interacción de todo aquel que está dentro de la sala con la película está más que asegurada ya sea tirando arroz, explotando globos de agua o encendiendo linternas cuando así lo exige ‘el guion’.

Si te gustan las películas de serie B, lo raro y excéntrico, las canciones, pasártelo bien y sobre todo perder la vergüenza, puedes apuntarte a cualquiera de estos encuentros que organizan numerosas salas en nuestro país, no sólo de cine sino también de espectáculo.

Como recomendación, lo suyo sería que acudieses por primera vez a estas citas con la película ya vista, para que nada de lo que allí pueda suceder te pille por sorpresa, pero si lo hace, sin ninguna duda será para bien.